Log in

Blog USEM

Accionistas: Retorno de Capital

16 Jan 2017 1:40 PM | Anonymous

Cuando hablamos de asociaciones en muchas ocasiones las interpretamos como organizaciones que no necesariamente buscan intereses que tengan que ver directamente con la productividad en la empresa sin embargo para USEM es importante que nuestros accionistas sientan retribución y esto en general no necesariamente se ve para obtener el retorno de capital igualmente se puede leer como una inversión, sobre todo porque se revisa a largo plazo.

Cuando se revisa si un proyecto se vuelve rentable se observan diferentes variables que hacen que el proyecto pueda ser viable, sin embargo, existen proyectos que tienen que ver con invertir una cantidad importante para poder pertenecer a una asociación como USEM, asimismo, el ROI nos permite comparar diferentes proyectos de inversión: aquél que tenga un mayor ROI será el más rentable y, por tanto, el más atractivo. La rentabilidad tiene que ver entonces con algo que sea favorable para las empresas.

Pero principalmente el ROI se utiliza al momento de evaluar un proyecto de inversión: si el ROI es positivo significa que el proyecto es rentable (mientras mayor sea el ROI, un mayor porcentaje del capital se va a recuperar al ser invertido en el proyecto). Pero si el ROI es menor o igual que cero, significa que el proyecto o futuro negocio no es rentable (viable), pues en caso de ponerse marchar se perdería dinero invertido.

Y porqué se habla de éste tema que básicamente tiene que ver con actividades financieras, la relación es importante, se dice que el factor más importante son los Recursos Humanos, lo que nos enfoca a pensar que debemos no solamente de invertir en proyectos que den esa productividad, debemos de invertir en nuestras relaciones humanas y en ser y hacer una empresa verdaderamente con valor y altamente productivas a través de herramientas que no necesariamente se ven reflejadas a corto plazo, se ven a largo plazo, ya que esto da satisfacción  a los empleados, autosuficiencia, calidad en el trabajo y reputación positiva siempre enmarcada en valores, lo que hace que se convierta en el proyecto con mayor retorno de capital que una organización pueda lograr.


USEM Ciudad de México

Género y su lanzamiento en Beijing


Cuando en la Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer organizada en 1995 por la ONU surgió la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, el término “género” causó controversia. La reacción fue múltiple, confusa, e incluso adversa por el significado que se le podía dar al concepto. La palabra género se repetía en el documento 233 veces. Se sugirió que quedara encorchetada debido a las múltiples interpretaciones. Algunos delegados la entendían como un sinónimo de sexo, otros como reemplazo de la palabra mujer, otros como la construcción cultural que se elabora sobre el dato biológico. Ante las inquietudes de algunos delegados la directiva de la Conferencia declaró que “el género se había utilizado e interpretado comúnmente en su acepción ordinaria y generalmente aceptada en mucho foros y conferencias de las Naciones Unidas”. Sin  embargo, en las reunion es preparatorias habían circulado la siguiente definición: “Se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo”.

  1. www.unwomen.org/es/digital-library/publications/2015/01/beijing-declaration

Como puede observarse, la discusión meramente teórica dio paso a las políticas públicas de diversos estados firmantes integrantes de la ONU.


Lo que es un hecho es que, a pesar de la falta de consenso sobre su significado, se estableció como estrategia principal para avanzar en la igualdad y el desarrollo de la mujer. La Organización de las Naciones Unidas se comprometió a incorporar la perspectiva de género en todas las políticas y programas del sistema, así como ayudar a los países en este mismo sentido. Cada año, la ONU dedica dos semanas al año, en la reunión llamada Comisión Jurídica y Social de la Mujer, para revisar con los Estados Miembros y cientos de organizaciones de la sociedad civil los avances, dificultades y desafíos para el cumplimiento de lo que se acordó en septiembre de 1995 en Beijing. Como puede observarse, la discusión meramente teórica dio paso a las políticas públicas de diversos estados firmantes integrantes de la ONU. La conjunción entre teoría y praxis guían el contenido de este texto.


De la medicina a las ciencias sociales


Las raíces del término género no son tan claras. Los artículos apuntan a usos médicos y psicológicos a mediados del siglo XX, personas que acudieron a pedir ayuda porque no se identificaban con el sexo con el que habían nacido. El término género fue ganando terreno en las ciencias sociales, especialmente en la sociología y los estudios feministas en la década de los 80, y a partir de la Conferencia de la ONU en 1995 entró de lleno en el campo de la política, en lo que se convirtió en una herramienta de lucha.


2. Mercedes Wilson, delegada de Guatemala preguntó a la mesa directiva si el género debía entenderse como mujer y hombre, los dos sexos del ser humano. En este mismo sentido, coincidían Honduras, Malta, Benín y la Santa Sede.

3. Bella Azbug integrante de la delegación de Estados Unidos afirmó en la conferencia “No se nos forzará a retroceder al concepto ‘biología es destino’, que busca definir, confinar y reducir a la mujer a sus características sexuales físicas… el sentido del término género es construcción social sujetas a cambio.”

4. Selma Ashipala de Namibia, Relatora de la Conferencia leyó esta definición, como Nota de la Secretaría por la que se transmite el informe del grupo de contacto oficioso sobre cuestiones relativas al género (A/conf.177/L.2) y está registrada en el Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Beijing 1995, pág. 162 y 238

5. Cfr. 1996 en virtud de la resolución 1996/6 del Consejo Eonómico y Social. También resulta claro en Gender Concepts in Development Plannig: Basic Approach, INSTRAW, 1995, p. 11.

La CSW (por sus siglas en inglés) es una comisión orgánica del Consejo Económico y Social de la ONU, creado el 21 de junio de 1946 con la resolución 11 del Consejo. En próximo marzo se llevará a cabo la sesión número 61 en Nueva York.

Buscando las primeras apariciones del término “género” en sentido no gramatical sino psicosocial, se encuentran entre los nombres más citados John Money, Robert Stoller, Ann Oakley, Joan Scott y Christina Hoff Sommers.

John Money fue un psicólogo de Nueva Zelanda que llegó a los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. En su libro Hermaphroditism, gender and precocity in hyperadrenocorticism: Psychologic findings, de 1955, se refiere a los comportamientos asociados a la identidad masculina y femenina de las personas, donde intervienen factores sociobiológicos que distingue del sexo. Desarrolla el concepto de rol de género y enfrenta naturaleza y cultura, lo dado y lo adquirido, lo fisiológico contra lo psicológico. Fue precusor de los tratamientos hormonales y quirúrgicos en transexuales, incluso en niños. El doctor Milton Oiamond, documenta el famoso caso de los gemelos recién nacidos Bruce y Brian Reimer en los que experimentó el Doctor Money sus teorías de reasignación de sexo. El gemelo educado como mujer (a Brian le cambiaron el nombre a Brenda) nunca se adaptó a su educación femenina, a los catorce años sus padres le contaron la verdad, decidió vivir como varón, llamarse David, recibió ayuda psicológica, padeció una cirugía reconstructiva, pero terminó suicidándose, desafiando, con la práctica la teoría sostenida por Money. John Money creía que los bebés nacían psicosexualmente neutros y que la cultura les asignaba los comportamientos esperados.  El Dr. Oaimond no aceptó el planteamiento de que la socialización prevalece sobre la identidad biológica.

Robert Stoller, psicólogo, introduce en 1963, en el XXIII Congreso Psicoanalítico Internacional de Estocolmo, la diferencia entre sexo y género, hablando sobre las personas que aún con cuerpo de hombre se sentían mujeres, o con cuerpo de mujer se sentían hombre. Para Stoller no había dependencia necesaria, ni unívoca, entre identidad de género e identidad sexual, el género era una construcción cultural, no biológica.

Las feministas encontraron en el término una herramienta útil para visibilizar la discriminación de la mujer y poder combatirla. Ann Oakley, socióloga feminista, escribió en 1972, Sexo, género y sociedad  en el cuál explica:

 “Sexo es un término de la biología, gender se emplea en psicología y con relación a procesos culturales. Se podría pensar que estas palabras son simplemente dos maneras de considerar la misma diferencia; y que si, por ejemplo, una persona es de sexo femenino, pertenece automáticamente al género correspondiente… De hecho, no es así. Ser hombre o mujer, niño o niña, es tanto la manera de vestirse, gestos, actividad, red social y personalidad como los órganos genitales que uno tiene”.

El término ganaba aceptación, pero aún había mucha controversia incluso entre las académicas feministas. Entre diversas teorías y debates, en 1986 Joan W. Scott publicó en Estados Unidos Gender: A Useful Category of Historical Analysis, trabajo que marcó una pauta importante constituyendo una referencia recurrente y que influyó en los estudios posteriores sobre el movimiento de mujeres, el feminismo y el género. Para la académica, el género es más un proceso que un vocablo estático. Son relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos por medio del cual se articula el poder.

6. En sentido gramatical se entiende como grupo de seres que comparten características en común, o en relación a los sustantivos o pronombres pueden ser desde el punto de vista lingüístico: masculino, femenino o neutro.

7.. John Money et al., Hermaphroditism, gender and precocity in hyperadrenocorticism: Psychologic ndings. Bull Johns Hopkins Hospital, 1955, pp. 253-26.

8.. Milton Oiamond and H.K. Sigmundson, Sex Reassigment at Birth: A Long Term Review and Clinical implications, Archives of Pediatrics n. 151, marzo 1997, pp. 298-304.

9.. Robert Stoller, Sex and Gender On the Development of Masculinity and Feminity, New York: Hogarth Press and Institute of Psychoanalysis London, 1968, p. 10.


Ann Oakley, Sex, gender and society. New York, Harper and Row, 1972, p. 158.

Scott unió a muchas feministas, pero no a todas. También tuvo detractores que se opusieron a su teoría. Christina Hoff Sommers en su libro Who Stole Feminism? distingue el feminismo de género como una ideología radical surgida hacia fines de los ´60, del anterior movimiento feminista de equidad que buscaba la igualdad moral y legal de los sexos. Para Sommers el feminismo de género interpreta la historia y la sociedad en coordenadas heteropatriarcales. Desde esta perspectiva, la mujer sufre una constante condición de inferioridad, de modo que lo que busca el proyecto generista es la deconstrucción de la cultura actual y de toda aquella institución que refuerce los estereotipos.


La construcción cultural del género


La mezcla del marxismo con el feminismo encontró un enemigo a vencer: la hegemonía patriarcal. Años después, la lucha de clases se convirtió en lucha de sexos.

Los orígenes filosóficos de la perspectiva de género conducen a Marx, Engels, Marcuse, Reich, Simone de Beauvoir, Nietzche, Foucault, Derrida, Deleuze, y Lacan entre otros.  Engels detectó que el corazón de la dialéctica se encontraba la dualidad varón-mujer: “El primer antagonismo de clase de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en el ámbito del matrimonio monogámico y la primera opresión de clase con la del sexo femenino por parte del masculino.” La mezcla del marxismo con el feminismo encontró un enemigo a vencer: la hegemonía patriarcal. Años despúes, la lucha de clases se convirtió en lucha de sexos. Shulamit Firestone, relevante feminista, es un ejemplo claro de cómo se reinterpreta la lucha de clases en clave de género y afirma en su libro The Dialetic of the sex:

Asegurar la eliminación de las clases sexuales requiere que la clase subyugada (las mujeres) se alce en revolución y se apodere del control de la reproducción; que se restaure a la mujer la propiedad sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino de la fertilidad humana, incluyendo tanto las nuevas tecnologías como todas las instituciones sociales de nacimiento y cuidado de niños. Y así como la meta final de la revolución socialista era no sólo acabar con el privilegio de la clase económica, sino con la distinción misma entre clases económicas, la meta definitiva de la revolución feminista debe ser, a diferencia del primer movimiento feminista, no simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción de sexos misma: las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarían culturalmente”

10.. Existe una traducción al español El Género: una categoría útil para el análisis histórico, en Marta Lamas (Compiladora), El género: la construcción cultural de la diferencia sexual, PUEG, México, 1996,  pp. 265-302.

11.. 13 Christina Hoff Sommers, Who Stole Feminism, Simon & Schuster, New York, 1994.

12. Friederich Engels. El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, International Publishers, New York,  1972, p. 65.

13. Shulamit Firestone, The Dialectics of Sex, Bantam Books, New York, 1970, p. 12.

Para los ochenta y con mayor fuerza en los noventa, desde la perspectiva de muchas feministas, “género” es una construcción cultural, “se refiere a los roles y relaciones entre la mujer y el hombre determinados no biológicamente sino por el contexto social, político y económico”. Desde este enfoque, el género es un principio de organización que afecta a las mujeres. Consideran que fue inventado para marginar a las mujeres a características biológicas, las cuales no deben determinar a la mujer (v.gr. su aparato reproductivo no la determina a ser madre). Según Naila Kabeer, profesora de género en la London School of Economics:

“Género es el proceso por el cual los individuos que han nacido en categorías biológicas de macho o hembra, adoptan las categorías sociales de varón y mujer mediante la adquisición de atributos definidos de masculinidad y feminidad, o sea, papeles definidos socialmente”

Sin embargo, no todas las feministas coincidían con esta visión, según Judith Butler, el género visto así plantea problemas y tendría que ir más allá; considerando que no sólo el género es cultural, también el sexo, por lo que propone deconstruir el pensamiento binario y definido de género que limita por una teoría más fluida.

“El género es una construcción cultural; por consiguiente no es resultado causal del sexo ni tan aparentemente fijo como el sexo[…] Al teorizar que el género es una construcción radicalmente independiente del sexo, el género mismo viene a ser un artificio libre de ataduras; en consecuencia hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino”

Para algunas feministas como Facia, Lerner y Urrutia el problema es que la cultura intelectual, lejos de ser neutral, es androcéntrica. Por esta mirada parcial, sesgo epistemológico los diccionarios, el derecho, la familia y todo lo que se produce (investigaciones, instituciones, análisis, etc.) responde a intereses y necesidades de supremacía masculina. Esta perspectiva que consideran falsa, parcial y violenta contra media humanidad, se defiende de los estudios feministas para no perder privilegios.

El término género se utiliza en planes y políticas públicas, incluso tienen presupuesto etiquetado. Lo curioso es que el significado del término continua ambiguo, obscuro e incierto a tal grado que hoy es un comodín lingüístico que nos acarrea a una torre de babel.

Resultado de imagen para violencia contra la mujer

De la teoría a la vida diaria: cambio cultural


El auge del término género, aún en medio del debate por su significado, en el ámbito político y legal produjo todo un cambio cultural en los distintos países. En estos años ha cambiado el lenguaje, los discursos políticos, los libros de texto, las leyes y la visión en relación a todo tema al que busca dárlsele una perspectiva de género.

14. ONU Gender Concepts in Development Planning, 1995.

15. Conde, Mujer Nueva, Trillas, México, 2000, p. 64.

16. Judith Butler, Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity. Routledge, New York, 1990 p. 6

Han pasado más de dos décadas desde Beijing y la cultura ha cambiado mucho.  Los estudios de género se han multiplicado, la expresión género se usa de modo cotidiano, sumada a diversos apellidos, v.gr. “perspectiva de género", "equidad de género”, “violencia de género”, “ideología de género”, entre otros. Sin embargo, su uso es variado y errático.

En Google, al buscar el término en español, aparecen cerca de 58,600,000 resultados; en inglés los sitios se multiplican a más de 1,420,000,000 de sitios. Los diccionarios ya lo definen, después de una larga batalla.

Aún con la pluralidad de diagnósticos y percepciones, las propuestas específicas de las feministas de género coincidían y buscaron la implementación de las siguientes medidas:

  1. Eliminar toda forma de violencia contra la mujer (sexual, física, psicológica, económica). V.gr. A nivel internacional se firmó en 1994 la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, “Convención de Belem Do Para”. A nivel nacional, en 2012 se expide la Ley General para la Prevención Social de la Violencia.
  2. Reconocer los derechos sexuales y reproductivos legalmente y hacer que se respeten.
  3. Reconocer el derecho al aborto, garantizar el mismo y la maternidad sin riesgo. Un ejemplo: en la Ciudad de México las mujeres pueden abortar sin causal alguna durante los primeros tres meses.
  4. Promover la anticoncepción universal y confidencial. Un caso: en la CEPAL en la XIII Conferencia Regional de la Mujer en Montevideo, este rubro fue señalado como uno de los puntos estratégicos principales para conseguir la autonomía física de las mujeres. México, a través de Marcela Eternod presentó los esfuerzos nacionales para abastecer a toda la población de anticonceptivos, doce tipos, incluyendo los métodos reversibles de acción prolongada.
  5. Introducir cuotas de género en todas las áreas de la vida social.  Un esfuerzo constante del movimiento de mujeres desde principios del s. XX ha sido el aumento de la representación de las mujeres en el ámbito público. El primer paso fue lograr el sufragio, ahora el tema ha sido aumentar la participación de mujeres en los cargos de elección popular y en los distintos niveles de la administración pública. Ante las resistencias tradicionales, se han establecido legalmente cuotas para asegurar al menos un porcentaje de participación. Es un hecho que la mayoría de los países ya tienen cuotas de género para candidaturas a diputados o senadores. En México al menos el 40% de los candidatos propietarios debe corresponder a un género. Lo cual es curioso porque en realidad se refieren a su sexualidad y no al género.
  6. Aceptar otros tipos de familia, matrimonios del mismo sexo, legalización de adopciones para este tipo de uniones. En este renglón, hoy más de veinticinco países reconocen legalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo. En la Ciudad de México es un hecho reconocido incluso por la Suprema Corte de Justicia, mediante jurisprudencia constitucional, Número de registro: 2009406.
  7. Difundir la idea de que la mujer siempre y en todo lugar ha vivido oprimida por el varón y motivarla a liberarse.
  8. Exigir que el varón realice la mitad del trabajo en el hogar. O al menos que el trabajo en el hogar se reconozca como un modo de producción público y no como un aporte privado a la familia. Los avances se han dado más en el campo de la visibilización a través de indicadores de uso de tiempo. El objetivo ahora, es el cambio de políticas públicas que aporten en este sentido.

Estos ejemplos muestran que más allá del debate téorico, el asunto del género es una realidad manifiesta en los diversos ámbitos de la vida cotidiana, a pesar de que algunos se esfuerzan por negar el fenómeno pretendiendo así su disolución. Dejar de pensar en un problema no lo resuelve. Tal situación conduce a identificarse con el problema, siendo parte del mismo anula toda alternativa.


Gender Blindness: El dato empírico cuenta con numerosas teorías interpretativas


Un acercamiento a primera vista del problema del género nos llevaría a pensar que es una disputa entre dos posturas radicalmente polarizadas, a favor del género o en contra del mismo. “Conservadores fundamentalistas” contra “liberales radicales”.  Detrás de estas posturas hay una actitud maniquea (blanco o negro) incapaz de reconocer un espectro de grises en la realidad. En el fondo está la incapacidad de reconocimiento de la alteridad y de diálogo con una visión distinta, lo cual abre paso al dogmatismo y a la ideología. Con la finalidad de defender o promover una causa legitima con frecuencia se construyen caricaturas reduccionistas del otro que alejan de la realidad y facilitan la descalificación.   


Con la finalidad de defender o promover una causa legitima con frecuencia se construyen caricaturas reduccionistas del otro que alejan de la realidad y facilitan la descalificación.


La realidad es que la noción de género es muy compleja. Una cosa es el hecho, el dato empírico y otra muy distinta cómo nos acercamos e interpretamos ese dato. Quien no distingue biología de cultura, niega la realidad y la libertad humana se esfuma. Quien no ve la biología y todo lo reduce a cultura, niega la realidad y pierde la referencia natural. En los hechos el dato género tiene múltiples teorías que tratan de definirlo o explicarlo. Toda definición encierra en determinadas categorías lo que intenta describir; por lo que limita y por lo tanto excluye, esto puede resultar problemático. Por otro lado, no delimitar y dejar en la indefinición también resulta problemático pues al abrirse a todo, refleja una ambigüedad que diluye toda referencia, niega criterios y abandona a la arbitrariedad y subjetividad temporal y contingente. El género en los hechos existe como realidad configuradora del mundo pero cuando alguien se refiere a la noción género no podemos asegurar que le dé el mismo significado que su vecino. Es una noción polisemántica, utilizada de múltiples formas, a veces como herramienta de análisis, en otras ocasiones al simplificarla e interpretarla de modo parcial o fragmentado el concepto se ideologiza para generar avances en agendas político culturales.

En medio de mucha perplejidad, posiciones extremas y descalificaciones se encuentran algunos académicos que logran presentar una visión matizada del asunto. Por ejemplo, Jutta Burggraf está en la línea de la perspectiva de género que reconoce y defiende la diferencia entre hombres y mujeres y promueve la complementariedad y la corresponsabilidad en el trabajo y en la familia, y al mismo tiempo advierte que no debe confundirse con el planteamiento radical, la ideología de género que ignora y aplasta la diversidad natural de los sexos .

También destaca Karen Offen, en su estudio Definir el feminismo: un análisis histórico comparativo, en donde expone que aunque se han desarrollado muchos feminismos (liberal, socialista, de equidad, radical, de la diferencia, posmoderno, postcolonial) todos se pueden agrupar en dos categorías, un camino relacional y otro individualista. En el fondo el relacional se basa en las diferencias de género existentes, entiende el pasado y busca liberar el presente sin pretender prescindir de los roles de esposa y madre, es en suma, solidaria con los hombres. Por otro lado, el camino individualista busca la autonomía, la libertad y su solidaridad sería con las mujeres, no con los hombres, de los cuales busca librarse; busca la competencia sobre la colaboración, la producción sobre la reproducción, desprecia la maternidad y todo aquello que se considerara roles femeninos.

Resultado de imagen para violencia contra la mujer imagenes

La mano que mece la cuna: antropología y feminismo


Cada enfoque feminista mantiene una visión diferente sobre la persona humana, el género, el sexo y las relaciones sociales. El pluralismo se explica por las distintas antropologías de referencia sobre las que se fundamentan. Hay posturas disociativas que rompen a la persona en cultura y natura, otras buscan afirmar la unidad de la persona. Estas visiones se traducen en estrategias concretas que impactan la vida diaria. Por esto, unas feministas combaten como prioridad al patriarcado, otras el capitalismo, otras la reforma legal y educativa, etc.

Las juristas María Elósegui y Ángela Aparisi siguiendo a la filósofa Blanca Castilla identifican tres enfoques antropológicos posibles de acuerdo a la relación sexo género: el de identidad, el de independencia y el de interdependencia.      

No da igual qué enfoque se utilice. El primer modelo de relación sexo/género, llamado de identidad que promueve la superioridad social o natural de los hombres y soporta la discriminación de la mujer, está superado al menos en el nivel jurídico, legal. Lamentablemente en la cultura todavía está arraigado en las creencias de hombres y mujeres de algunas regiones, pero poco a poco esto ha ido cambiando. Una cosa es la realidad jurídica y otra la histórica social. Un ejemplo es el testimonio de Malala, que se resistió a la visión de los líderes en Pakistán que prohíben la educación a las mujeres.

17. Cfr. Jutta Burgraff, Género (gender). Lexicón Términos ambiguos y discutidos sobre familia, vida y cuestiones éticas, Palabra, Madrid, 2004, pp. 524-525.

18. Karen Offen, Definir el feminismo: un análisis histórico comparativo, Fundación Instituto de Historia Social, No. 9, 1991, pp.103-135.

 19. María Elósegui, “Educar en la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. La igualdad necesaria”, Revista General de Derecho Canónico y Derecho Eclesiástico del Estado, n. 20, Universidad de Zaragoza, (2009), pp. 1-28; Diez Temas de Género: hombre y mujer ante los derechos productivos y reproductivos.  Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid (2002).

20. Angela Aparisi-Miralles, Modelos de relación sexo-género: de la “ideología de género” al Modelo de la complementariedad varón-mujer, Madrid, Díkaion 21, nº 2357-384, 2012.

21. Blanca Castilla de Cortázar, La complementariedad varón-mujer. Nuevas hipótesis, Rialp, Madrid 1993; “Radicalidad de la condición sexuada”, Acta philosophica, II, Vol. 25, pp. 2017-228.

22.. Yousafzai, Malala, Christina Lamb, and Júlia Fernàndez, Yo soy Malala: la joven que defendió el derecho a la educación y fue tiroteada por los talibanes, Alianza, Madrid, 2015.

El segundo modelo, el de independencia, está en boga. Considera que la sexualidad no tiene relación alguna con el género, en todo caso la relación es artificial, precaria y contingente. Elimina cualquier atribución a naturaleza, esencia, condición humana o similares, referidos a la persona humana. Contrapone historia y cultura a naturaleza y biología. Separa la unidad substancial de la psique, el espíritu del cuerpo. Para esta teoría lo único importante es la decisión autónoma del sujeto. El principio es la libertad como autorrealización, el único límite desde el subjetivismo epistemológico y ético es la imaginación.

Una de las consecuencias teóricas de este modelo es la propuesta de Beatriz Suárez y Judith Butler, que llevando al extremo la total independencia sexo/género, presentan el enfoque queer, (teoría que representa toda sexualidad no heterosexual, no monogámica) que permite que la persona se transforme de acuerdo a su imaginación simbólica en distintos “performance”, incluso cuestiona lo gay o lésbico por permitir que se encierren en identidades estáticas. Lo paradójico es que incluso lo queer termina siendo categoría estática. Los estudios queer rechazan toda categoría universal que etiquete y reste libertad, optan por la deconstrucción de las identidades sexuales. Butler pretende eliminar la esencia tanto del sexo como del género, rompiendo los esquemas existentes en su momento.

En el ámbito práctico se pueden ver muchas manifestaciones de este enfoque. El Estado de Nueva York hoy reconoce 31 géneros. Algunas feministas han declarado que los cromosomas XX y XY son un modelo teórico del siglo XX para intentar entender una estructura biológica y nada más. Esta teoría en un adulto puede experimentarse de modo más o menos favorable (desde su subjetividad). Es su responsabilidad, pero es de llamar la atención, los tratamientos hormonales que se están dando a menores de edad en algunos países. ¿Tienen la madurez suficiente para decidir algo tan importante? En Inglaterra un menor de 14 años no puede conducir un automóvil, ni beber alcohol, ni fumar, pero sí puede (y en ocasiones es alentado) a pedir tratamiento para cambiar su identidad de género. Es sintomático el caso de la serie Just a Girl, una serie de la cadena BBC transmitida en Inglaterra, recomendada para niños desde los seis años, que narra la historia de transexualidad de su protagonista de once años que de niño se convierte en niña.

Otra muestra representativa del despliegue práctico del segundo modelo es la edición especial de National Geographic de enero de 2017: Género La Revolución. En la portada ya no aparecen los cinco géneros de los que se hablaba en 1995, se presentan un intersexo no binario, una mujer transegénero, un bigénero, un hombre transgénero, un andrógino y un hombre. National Geographic presenta los testimonios de varios menores de edad cambiando de identidad sexual y/o de género. Por ejemplo Oti, de nueve años es activista transgénero; Emmie a los 17 pasó por una cirugía para cambiar de hombre a mujer; Ray Craig es un “chico trans” en secundaria que busca bloqueadores hormonales para inhibir la pubertad; Sandy y Mandy de 12 y 10 años respectivamente se presentan como faáfafines, género distinto del de niño o niña. Henry se declara: “creativo de género”, “por definir”. Según esta revista en una encuesta hecha a 1000 millennials la mitad de ellos piensa en el género como un intervalo y algunas personas caen fuera de las categorías convencionales. ¿No es extremo inyectarles hormonas y permitir que tomen decisiones sobre su biografía tan temprano? En la revista, un niño decide ser niña a los cuatro años. ¿Es oportuno? ¿Es razonable? ¿Se han pensado las consecuencias a largo plazo?

23. Beatriz Suárez, Feminismos lesbianos y queer. Representación, visibilidad y políticas, Plaza y Valdés, Madrid, 2014.

24. Judith Butler, Gender Trouble: Feminsim and the Subversion of Identity, Routledge, New York, 1990.

25. La Comisión de Derechos Humanos de Nueva York publicó una lista de 31 géneros que las empresas, los lugares públicos y las viviendas tienen que reconocer sino quieren ser multados. En Mayo de 2016 la Comisión señaló que la lista no es exhaustiva y que gran parte de las definiciones han sido tomadas de la Universidad de Wisconsin y Berkley. Consultado en NYC Just Released a List of Officially Recognized Genders y en www.ejce.berkley.edu

26. La sexualidad es como las lenguas. Todos podemos aprender varias, Entrevista a Beatriz Preciado. Consulado el 26 de Enero de 2017 en www.esposiblelaesperanza.com

27. Consultado el 23 de Noviembre de 2016 en http://www.radiotimes.com/news/2016-10-30/bbc-defend-cbbcs-just-a-girl-following-claim-that-transgender-series-is-inappropriate-for-young-audience

28. National Geografic, Edición Especial. El Panorama cambiante del Género. Género La Revolución. Enero de 2017.

Dentro de tan creciente complejidad cabría distinguir un modelo de independencia 2.0. Tal postura afirma que uno de los grandes problemas ha sido asumir que lo biológico es “real” o “natural”. Se trata más bien de una dimensión siempre procesada y comprendida a través de esquemas previamente incorporados; por lo tanto, es cultural. Según este enfoque todo se reduce a un ejercicio de la imaginación que simboliza incontables efectos culturales. Cristina Palomar lo sintetiza así:

“Las categorías “hombre”, “mujer”, “gay” o cualquier otra son imaginarias sin referencia alguna a lo real o a un tipo de persona. “Al asumirse como evidente en sí mismo, el sexo, en su materialidad biológica – que suele diferenciarse de manera demasiado fácil de la dimensión simbólica – es no obstante también un fenómeno que aprehendemos a través de las previas estructuras mentales (la cultura) y, por lo tanto, el sexo también es cultural.”

La identidad o la esencia son vistas como una ideología que atrapa y lleva a un callejón sin salida. Se critica la función opresiva de las identidades. La expresión género ya no se limita a hablar de mujeres y hombres, ahora se utiliza en relación a la diversidad de prácticas sexuales que empiezan a multiplicarse de acuerdo a la creatividad del momento. Butler lo había pronosticado años atrás, criticando el feminismo de género que se conformaba con la seguridad que aporta la identidad renunciando al potencial liberador de renunciar a esencia alguna impidiendo la subjetivación. Ahora, como la portada de National Geographic lo muestra, emergen múltiples identidades, dispersas, dinámicas que fluyen y cambian sin encajonarse en sistemas binarios. Esta teoría ha llegado a tal extremo que algunas consideran la homosexualidad como una opción sexual que forma parte del statu quo de género. Palomar defiende el género como un equívoco disimulado, un significante vacío, al que le es imposible significar la diferencia sexual. La investigadora propone no intentar descifrar el verdadero significado de la expresión género sino defender su vacío simbólico de modo que pueda ser lo que cada quien construya.

Alda Facio y Lorena Fries también afirman que el sexo no es natural, sino cultural;

“El problema fue que al desarrollar las teorías sobre el sistema de sexo-género, se obvió el hecho de que lo que se entiende por sexo también es culturalmente construido, del mismo modo que en la mayoría de nuestras culturas sólo se reconocen dos sexos… También se le criticó su direccionalidad: descansa en una matriz que va de lo biológico a lo social, del sexo al género. Posteriores desarrollos han demostrado que para explicar la subordinación de las mujeres se debe partir de lo social a lo biológico. En otras palabras, la cultura no sólo atribuye y construye el género, sino que ¡crea e inventa el sexo!”

Para MacKinnon  la sexualidad no es natural, sino un dispositivo a través del cual el cuerpo social es gobernado. Los hombres imponen a las mujeres sus deseos. Foucault coincide en considerar la sexualidad como un dispositivo para gobernar pero disiente de verlo como una imposición, para él es un dispositivo eficiente porque induce deseos, promete placeres y produce discursos.

Una vez más se niega toda esencia al concepto género para resaltar su carácter histórico y cambiante. En este mismo tenor se encuentran Gayle Rubin y Heleieth Saffioti entre otros.

Desde la postura de algunos filósofos contemporáneos como Lucas Lucas, Mauricio Beuchot o de Elio Sgreccia, es conveniente aclarar que somos cuerpo, no tenemos cuerpo. Corporeidad y sexualidad no se identifican totalmente. Si bien es evidente que todo cuerpo es sexuado, la sexualidad no se limita a la dotación genética sino que permea a toda la persona. El ser sexuado permea toda la realidad del sujeto, no sólo la dimensión física. La sexualidad es una dimensión de la globalidad de la persona humana. El ser personal, la unicidad irrepetible, la intimidad humana trasciende el deseo o la orientación sexual. La esencia del hombre tiene un carácter abierto, dinámico que no anula su unicidad irrepetible o carácter personal más allá del tiempo o del despliegue de la acción humana.

Ya en la filosofía antigua Platón y Aristóteles debatían el status del cuerpo en relación a otras dimensiones de la persona humana. Para el primero, el cuerpo era de menor valor que el alma, incluso lo menospreciaba ya que lo consideraba como la prisión, la cárcel del alma. Para Aristóteles, esa visión no era apropiada ni justa, presenta la unión substancial del alma espiritual y del cuerpo superando la visión espiritualista. La separación implica un cambio substancial en el ente, que lleva a la persona a convertirse en otro ente; es decir, la fragmentación interior de la persona. El cuerpo no es un instrumento de la persona, sino que es ella misma. Nuestro cuerpo es un cuerpo espiritual, un cuerpo personal, único e irrepetible. Expresiones como espíritu encarnado, hacen referencia a la unidad que el cuerpo tiene con el espíritu. La persona es, “no sólo por su autoconciencia y autodeterminación, sino también por su propio cuerpo […] La unidad entre espíritu y cuerpo es tal que no existen actos humanos que puedan realizarse independientemente sólo en el cuerpo o sólo en el espíritu” .  Ahora bien, la unidad no niega una tensión y dualidad.

29. Cristina PalomarVeinte años de pensar el género. Debate feminista, UNAM, 2016, pp. 39-40.

30. Facio Alda y Fries Lorena, Feminismo, género y patriarcado. Academia Revista sobre Enseñanza del Derecho de Buenos Aires. Año3, número 6, (2005): 259-294.

31. Makinnon, Toward a feminist theory of the State, Harvard University Press, Boston, 1987

32. Micheal –Focault, Historia de la sexualidad. La voluntad de saber, Siglo XXI, Buenos Aires, 2002.

33. Rubin, Gayle, El tráfico de mujeres: Notas sobre la economía política del sexo, Nueva Antropología, 1986. Rubin acuñó el concepto sexo/género para describir los mecanismos sociales por los que las mujeres son relegadas y discriminadas por una justificación biológica.

34 Heleieth Saffioti, Rearticulando gênero e clase social, Costa A. O. Bruschini C., Sao Pablo, 1992.

35. Ramón Lucas Lucas, Explícame la Persona, Editorial Art, Roma, 2010, pp. 170-194.

36. Mauricio Beuchot, Antropología filosófica: hacia un personalismo analógico-icónico, Anáhuac México Sur, México, 2015.

37.Elio Sgreccia, Manual de Bioética, Diana, México, 1999.

Resultado de imagen para violencia contra la mujer

Interdependencia y corresponsabilidad: la dualidad varón-mujer como reto


La violencia contra la mujer es un atentado grave contra toda la humanidad, es un monstruo de muchas cabezas, de múltiples causas y alta complejidad: nadie puede ser indiferente. Hoy hay que ser corresponsables en la búsqueda de soluciones y éstas no pueden ser al margen de una renovación antropológica.

Tanto la identidad como la independencia son conflictivas entre ellas, se alejan de la relidad humana y conducen a callejones sin salidas. Hoy es conveniente proponer un tercer modelo que recupere la realidad y abra espacio para la esperanza. El reto es superar la dialéctica de conflicto o sometimiento y encontrar soluciones que lejos de dar por terminado el asunto abran alternativas. Colaboración, no competencia o confrontación. Aceptar la diferencia sobre la igualdad de dignidad y construir más que deconstruir.

Sgreccia, dejando a un lado el personalismo relacional y el hermeneútico, se centra en el personalismo ontológico realista para “subrayar que el fundamento de la misma subjetividad estriba en una existencia y una esencia constituida en la unidad cuerpo-espíritu.” Beuchot, afirma la unidad y también salva la aparente contraposición entre esencia e historia, no se resigna ni a una visión historicista, ni a una visión tan abstracta que resulta lejana e irreal. Explica la esencia dinamica o historizada del hombre:

“Hay, pues, un sentido válido en el que podemos hablar de la esencia o naturaleza humana, y este es el de iconicidad. La esencia se da en la existencia, lo universal se da en lo particular, la substancia se revela en lo accidental y lo necesario se incardina en lo contingente. Por eso esencia humana e historia no están contrapuestas, se reclaman la una a la otra, como lo universal de suyo no existe, y sólo se da fragmentado o parcializado en lo particular, en lo individual”.

Hay muchas deudas pendientes que las feministas han visibilizado y tenemos mucho trabajo por delante: la educación de las niñas y mujeres, la inconveniencia del matrimonio prematuro, la lucha contra la discriminación, la violencia, etc. Es sorprendente que todavía en el siglo XXI millones de niñas y mujeres sufran mutilación genital, no tengan acceso al crédito o a trabajos dignos bien remunerados. Esta tarea nos compete a todos, hombres y mujeres y no puede relegarse a un sólo género. La violencia contra la mujer es un atentado grave contra toda la humanidad, es un monstruo de muchas cabezas, de múltiples causas y alta complejidad: nadie puede ser indiferente. Hoy hay que ser corresponsables en la búsqueda de soluciones y éstas no pueden ser al margen de una renovación antropológica.

38. Ramón Lucas Lucas, El hombre, espíritu encarnado: compendio de filosofía del hombre, Sociedad de Educación Atenas, Madrid, 1995., p. 209.

39. Elio Sgreccia, Manual de bioética, Editorial Diana, México, 1996, p. 73.

40. Mauricio Beuchot, Antropología filosófica: hacia un personalismo analógico-icónico, Fundación Emmanuel Mounier, Madrid, 2004, p. 53.


41. Reconocer la complementariedad entre hombre y mujer no devalúa a nadie, sino que enriquece a los sujetos. Como señala Rodrigo Guerra:


“Naturaleza y cultura se entrelazan en una esencia dinámica en la producción de un sujeto humano sexuado que ningún discurso, por bien armado que esté, puede eliminar. Construir negando la realidad es una apuesta desafortunada. Para descubrir la experiencia humana fundamental es necesario no caer en reduccionismos ajenos a la realidad. La persona posee una estructura propia, precisa. Es importante en la búsqueda del ¿quién soy? Reconocer que “soy un yo”, sujeto único, irrepetible, racional y relacional. La conciencia del yo no es el yo. La sexualidad es perfección transversal de la persona y el género es la dimensión sociocultural de la sexualidad. La identidad sexual está radicada en el orden óntico, la identidad de género está radicada en el orden psico-socio-cultural. Ambas identidades están articuladas en la persona y requieren la integración adecuada”.

Varón y mujer son duales, es decir, realidades relacionales donde la peculiaridad de una no se entiende sin la otra, sino que por el contrario son mutuamente referenciales o interdependientes. Así, cualquier pobreza o reduccionismo en una afecta directamente a la otra y en correspondencia su enriquecimiento y profundización es mutuo. Lo anterior implica abandonar la exageración objetivista u objetivante que atomiza ambas nociones desconfigurándolas. Ser varón y ser mujer es una realidad personal y por tanto relacional. Ser varón y ser mujer no equivale a ser objeto y por tanto ambas son realidades abiertas. Siguiendo a Blanca Castilla podemos mencionar algunas características que dificultan su concepción antropológica:


1)    Ser varón o mujer es transversal a todas las dimensiones de la vida de la persona.

2)    La peculiar capacidad de mutuo engendramiento que se da entre varón y mujer.

3)    La fecundidad exponencial que se deriva de poner los recursos mutuos al servicio de una tarea común.

4)    Su presencia en la configuración de la identidad personal y en la ordenación de la persona al amor.

5)    Y, por último, su papel en el autoconocimiento.


Efectivamente, el reto de la interdependencia complementaria es grande y está por hacerse, sin embargo, el primer paso es entender estas dos realidades de varón y mujer como una unidualidad relacional complementaria y a partir de ahí abrir paso a unas nuevas coordenadas culturales.

Relación sexo - género

Identidad

Independencia

Interdependencia y corresponsabilidad

Tesis

Sexo = género

Sexo ≠ género

Sexo ≈ género

Relación hombre - mujer

 H / M

Diferencia sin igualdad

M =a H; M ≠a H

Igualdad sin diferencia

M = y ≠ H

Igualdad en la diferencia

Roles

Intransferibles por biología

Intercambiables por cultura

Muchos roles son intercambiables, no todos (biología + cultura)

Lugar de la mujer

Mundo privado

Mundo público

Mundo privado y público

Funciones

Reproductivas

Productivas

Reproductivas y productivas

Etiqueta coloquial

Machismo

Feminismo  o género radical

Complementariedad y corresponsabilidad





¿De aquí para dónde? Hacia la alternativa de la libertad personal

La actitud de la esperanza es la de quien no se conforma con lo que hay, sino que se lanza hacia adelante en busca de lo mejor en el ámbito de la propia responsabilidad personal y en el juego de su propia libertad.

En definitiva, nuestro reto histórico consiste en superar la crisis antropológica en la que nos encontramos; es decir, abandonar los reduccionismos antropológicos que comprometen la libertad humana y conducen al hombre a dilemas existenciales. Hoy es conveniente vencer el miedo e introducir en la lógica individual y social la dia-lógica, no sólo en el ámbito del lenguaje y el pensamiento sino sobre todo en el ámbito de la vida personal. Se trata de la actitud de la esperanza que consiste en el reconocimiento de lo que ya se es, pero en apertura de lo que está por venir en el juego de la libertad personal de cada uno. La actitud de la esperanza es la de quien no se conforma con lo que hay, sino que se lanza hacia adelante en busca de lo mejor en el ámbito de la propia responsabilidad personal y en el juego de su propia libertad. Es la postura del ya pero todavía no. La alternativa está en la comprensión de la propia persona como un comenzar abierto, es decir que no ha existido siempre, sino que en un momento concreto de la historia comenzó a ser libre en referencia a un destino abierto que no excluye al origen, sino que el destinarse lo refrenda en orden a futuro abierto. Origen y destinar es la dualidad dialógica que necesitamos introducir en nuestra vida social; aquí es donde se juega la libertad personal. En esta dualidad se encuentra la alternativa de solución de nuestra encrucijada histórica y con ella un horizonte de esperanza.

Desde aquí se supera la utopía de un dialogo sincero en la búsqueda del verdadero avance de las mujeres y a la profundización de la perspectiva de género. Y desde aquí se estructura y se disuelve el enfrentamiento crítico entre las distintas posturas en relación al género en organismos internacionales, entre los políticos de los distintos países, en las empresas y organizaciones, al interior de las universidades y en la intimidad de las familias.

42. http://pontificia.edu.mx/index.php/extension/noticias-academicas/637-matrimonio-y-familia-ante-la-ideologia-de-genero Consultado el 19 de enero de 2017.

43.. Cfr. Vargas, A. I., Genealogía del miedo: un estudio antropológico de la modernidad, Cuadernos de Pensamiento Español, Universidad de Navarra, Pamplona, 2017.

Maria Eugenia Cárdenas Cisneros

Directora Académica de Formación Integral en la Universidad Anáhuac México

eugenia.cardenas@anahuac.mx


Powered by Wild Apricot Membership Software